Gestión biodinámica del estrés

30.01.2017 22:44

  

GESTIÓN BIODINÁMICA DEL ESTRÉS ®

1- INTRODUCCIÓN.

El trabajo sutil, delicado y no invasivo que ofrece la terapia craneosacral en su modalidad biodinámica armonizando los ritmos sutiles del cuerpo, así como el concebir la enfermedad como la expresión de necesidades vitales, o si se prefiere,  como respuesta a inquietudes, impedimentos, tensiones o traumas en nuestra búsqueda vital nos ha permitido desarrollar una línea de trabajo integral que hemos denominado  “gestión biodinámica del estrés” y que ha resultado ser una herramienta de gran ayuda para abordar problemas tanto físicos como emocionales en profundidad, con un alcance que va más allá del plano meramente físico, favoreciendo la expresión innata de las capacidades autocurativas y autorregeneradoras de nuestro organismo.

El trabajo craneosacral biodinámico en personas sujetas a estados de estrés agudo o crónico se ve dificultado por las resistencias tanto a nivel físico (la química del estrés provoca desajustes metabólicos, disfunciones orgánicas y tensiones musculares que provocan la aparición de multitud de fulcros inerciales y patrones traumáticos repartidos por todo el cuerpo) como emocional e incluso mental (episodios de negación psíquica, transferencias, reacciones agresivas o comportamientos apáticos, etc) que pueden llegar a exigir una ardua y delicada negociación.

En nuestra sociedad estamos sometidos a una multitud de agentes estresantes que en cualquier momento pueden desencadenar en cualquiera de nosotros una respuesta de estrés. Tradicionalmente se nos enseña que los agentes estresantes que nos acechan por doquier se pueden clasificar en cuatro categorías:

    - Estrés físico: provocados por sucesos como accidentes, lesiones, condiciones medioambientales adversas, sequias o hambrunas, etc.

    - Estrés químico: exposición a toxinas, alérgenos, alimentos desnaturalizados o excesivamente procesados, agentes contaminantes, etc.

        - Estrés emocional: problemas económicos, de trabajo, relaciones sentimentales, situaciones de duelo, etc.

        - Estrés por anticipación: nuestra capacidad de recordar es capaz de activar la respuesta de estrés sin necesidad de que el agente estresante esté presente, sólo con pensar en una posibilidad futura, por remota que sea, de encontrarnos ante uno de esos agentes estresantes.

Sin embargo,  la realidad es que todos ellos están íntimamente conectados, de forma que una respuesta de estrés físico no resuelta ocasionará una respuesta de estrés químico, que a su vez, ocasionará una respuesta de estrés emocional. Podríamos aventurar que todos los tipos de estrés acabarán por una vía u otra en estrés emocional. Si el nivel de estrés emocional es tan intenso que impide al sistema disponer de los recursos necesarios para mantener todos sus procesos vitales, éste optará por ejecutar los programas de incorporación, de forma que una discusión familiar que se resiste a ser resuelta y que la memoria trae una y otra vez al presente, puede llegar a convertirse en un fuerte dolor de espalda u otra molestia dependiendo del tipo de programa que se haya ejecutado.

Durante el proceso de nacimiento, el paso del bebé por el canal del parto somete al cuerpo a importantes situaciones estresantes que el Dr. Stanislaw Grof denominó matrices perinatales básicas, llegando a diferenciar cuatro de estas matrices según la secuencia que les corresponde en el proceso del parto. Las experiencias traumáticas acaecidas en alguna de estas matrices quedan grabadas a nivel celular, de forma que estas experiencias perinatales condicionan la psicodinámica e incluso las experiencias y eventos que acaecerán durante toda su vida, es como si estas experiencias grabadas celularmente durante nuestra vida intrauterina condicionaran el tipo de experiencias que nos encontraremos en nuestra vida extrauterina, como si buscásemos inconscientemente cierto tipo de eventos traumáticos sin poder evitarlos conscientemente (Grof denominó a estas constelaciones de eventos sistemas COEX, es decir sistemas de experiencias condensadas). Esta imposibilidad de operar conscientemente sobre procesos inconscientes no locales confiere gran idoneidad a la terapia biodinámica craneosacral ya que para su práctica no precisa de ningún diagnóstico ni de fenómenos locales.

De forma prácticamente intuitiva, nos dimos cuenta de que la utilización integrada de los principios biodinámicos con ciertos métodos alternativos que hemos ido adaptando y adoptando en el trabajo craneosacral biodinámico después de un amplio trabajo experimental, como la utilización de técnicas de radiestesia para la armonización de la línea central con los cuerpos sutiles o la utilización de una técnica ancestral popular conocida como “poner las cañas” para la liberación energética de los tres diafragmas horizontales (escapular, coxal y genicular) como trabajo previo o de preparación a la escucha biodinámica craneosacral, conseguíamos una reducción importante tanto en el tiempo como en la cantidad de recursos destinados a la negociación, al mismo tiempo que la armonización de los cuerpos físico, fluído y sutil, la escucha de los ritmos sutiles después de la aplicación de las mencionadas técnicas, la sensación de coherencia y de conexión biodinámica entre el sistema terapeuta/solicitante (sensación de totalidad) y los fenómenos de sincronización y resonancia resultaban mucho más claros y prácticamente instantáneos, facilitando la dinámica de la sesión terapéutica.

Nuestra intención es profundizar, mediante la publicación de una serie de artículos en qué consiste el tan mencionado “estrés”, su fisiología, su dinámica, cómo siendo un programa innato de supervivencia puede llegar a convertirse en un grave problema para nuestra salud y cómo puede ayudarnos la terapia craneosacral, junto a otras técnicas, a superar el estrés y recuperar una homeostasis más acorde con un estado del ser más “saludable”.