Insomnio y Biodinámica Craneosacral

10.08.2015 12:59

El insomnio se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño y puede manifestarse como dificultad para su conciliación (insomnio inicial), despertarse frecuente durante la noche o despertarse muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal). Según la duración del problema también puede dividirse en insomnio agudo si dura menos de 4 semanas, subagudo cuando tiene una duración de entre 4 semanas y 6 meses, o crónico si dura más de 6 meses.

 

El ritmo de vida al que nos vemos sometidos en las sociedades occidentales suele suponer un importante escollo en el respeto a las dinámicas fisiológicas del sueño. La no coincidencia de nuestros horarios con nuestros ritmos circadianos ya es un importante problema; la exposición a espectros blancos y azules de luz (TV, ordenadores, smartphones, luces de la casa...) en la hora previa a querer conciliar el sueño, impide una correcta liberación de melatonina en nuestro organismo, lo que dificulta su conciliación. Preocupaciones, estrés, sustancias químicas varias y un largo etc., de factores contribuyen a que la cantidad y calidad del sueño en nuestros días sea escasa y esto redunda en nuestra salud a muchos niveles, de hecho no son pocos los estudios que vinculan esto tanto con problemas metabólicos, como depresión, ansiedad y un largo etc. de trastornos.
Los estudios acerca del impacto del insomnio en las sociedades occidentales ofrecen datos escalofriantes: un metaanálisis realizado en Estados Unidos muestra que del total de pacientes que acuden a atención primaria, más del 50% se quejan de insomnio solo si se les pregunta específicamente por el sueño, el 30% lo mencionan a su médico de cabecera por iniciativa propia, y únicamente el 5% acuden a consulta con el objetivo principal de recibir tratamiento para este problema. Es decir, el insomnio no solo es un problema con cifras de órdago si no que parece existir una tendencia a asumir como normal la pérdida de la calidad del sueño por parte de la población.

 



La importancia del sueño en nuestras vidas es máxima, pues es en este periodo del día cuando suceden importantes procesos de reparación y restauración a todos los niveles y específicamente en el terreno neurológico.

 

Ligado a un incremento de los problemas del sueño se observa un alarmante incremento en el consumo de psicofármacos para inducir el sueño. Estos, suponen una importante herramienta en manos de la medicina de atención primaria, pero con importantes secuelas como la adicción a su uso y diversos efectos secundarios a nivel orgánico que aparecen por su uso sostenido en el tiempo, cosa no poco habitual ya que no suele combatirse el problema de base ligado al sueño.

 

Desde el punto de vista de la biodinámica craneosacral, en personas insomnes, además de diferentes tensiones y patrones o fulcros inerciales se observa un sobretono simpático sobre el parasimpático. Simpático y parasimpático son los dos componentes del sistema nervioso autónomo o vegetativo, que es aquél que controla las funciones involuntarias de nuestro cuerpo.

 

El sistema nervioso simpático es responsable y se activa con todo lo que tienen que ver con lo que los ingleses llaman "fight or flight" ("lucha o huida"). Se activaría pues en situaciones estresantes (reales o fictícias) como las que vivimos en la actualidad la mayoría de nosotros.

 

El sistema parasimpático se activa durante el sueño y tiene sus núcleos neurológicos en craneo y sacro, precisamente donde la biodinámica craneosacral tiene focalizada su acción. Un buen estado y tono del sistema parasimpático no solo está ligado a una buena cantidad y calidad del sueño, si no también a unos procesos de restauración y reparación orgánica y a un correcto funcionamiento de funciones corporales ligadas a éste como la sexualidad o el funcionamiento intestinal; así, es frecuente ver problemas de falta de fertilidad o de apetito sexual en personas estresadas y por ello con un predominio simpático sobre el parasimpático. Análogamente sucede con el estreñimiento, auténtica plaga actual en nuestra sociedad que en muchas personas prevalece aún a pesar de mejorar sus hábitos dietéticos, precisamente por una falta de tono parasimpático en su sistema nervioso autónomo.

La terapia craneosacral biodinámica ofrece en los casos de insomnio una alternativa natural, no invasiva y carente de efectos secundarios que va a trabajar con el sistema nervioso de la persona a niveles profundos, restaurando el equilibrio necesario para que el sueño y los procesos de reparación ligados a éste puedan volver a instaurarse.


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