La Terapia Craneosacral y la Enfermedad de Parkinson

19.09.2015 13:20

La enfermedad de Parkinson y la terapia craneosacral.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo complejo. La terapia craneosacral tiene el potencial de ser una gran terapia complementaria para la enfermedad de Parkinson, en especial en el manejo de sus síntomas.

La terapia craneosacral tiene una importante funcionalidad en las enfermedades degenerativas del sistema nervioso como la enfermedad de Parkinson.

La mejor solución.

La mejor solución sería poder hacer frente a la causa del Parkinson. Desafortunadamente los científicos no han encontrado de momento la causa exacta de la enfermedad de Parkinson. No obstante, es abundante la investigación de la que por fortuna disponemos. Así, se sabe que si más de un 70% de las células productoras de dopamina han muerto se manifestarán los síntomas de Parkinson. Sabemos la ubicación neuroanatómica de estas células, por lo que con la terapia craneosacral podremos dirigir nuestros contactos a zonas específicas del cráneo con el fin de trabajar de manera concreta. Es en este nivel cuando podemos ver las verdaderas posibilidades de nuestra terapia. En las neuronas muertas de los pacientes de Parkinson los investigadores han encontrado una acumulación de unas ciertas proteínas, llamadas cuerpos de Lewy. Conforme avanza la enfermedad los cuerpos de Lewy también se encuentran en las células del cerebro medio y el cerebro anterior. Finalmente en el neocórtex también.  La terapia craneosacral permite la movilización adecuada del líquido cefalorraquídeo una de cuyas funciones es precisamente la detoxificación.

Ganglios basales

La muerte neuronal provoca una deficiencia de dopamina en los ganglios basales. Los ganglios basales se encuentran en el mesencéfalo junto a los lados de los ventrículos laterales. Son parte del sistema motor. Este sistema motor es responsable de los movimientos automáticos y en su mayoría inconscientes. La deficiencia de dopamina en los ganglios basales se mostrará como movimientos lentos, temblores, rigidez y dificultad para caminar.

 

¿Qué puede hacer la terapia craneosacral en los ganglios basales? Los ganglios basales se encuentran a los lados de los ventrículos laterales, que están llenos de líquido cefalorraquídeo. Uno de los fundamentos de la terapia craneosacral es trabajar para favorecer una mejor dinámica del líquido cefalorraquídeo relacionándose mediante los contactos en cráneo con los ventrículos cerebrales; esto supone relacionarse asimismo con los ganglios basales de acuerdo a su íntima conexión anatómica. Existen estudios que postulan que la mejora del funcionamiento de los ganglios basales podría generar mejoras de síntomas de Parkinson.

Cerebelo

Después de trabajar con los ganglios basales  se puede abordar otro de los componentes fundamentales del sistema motor. Este es el cerebelo, que es a menudo ya parte del tratamiento craneosacral. Existen diferentes abordajes de la bóveda craneana que permiten trabajar con el cerebelo lo que se ha visto que puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

 

Podemos concluir que la terapia craneosacral tiene el potencial de ser una gran terapia complementaria para la enfermedad de Parkinson. Desafortunadamente, no se ha hecho ninguna investigación clínica en estos momentos, sin embargo son muchas las experiencias clínicas de terapeutas que reportan mejoras sintomáticas y de calidad de vida de sus pacientes.

 


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